EL FAUSTINO MAYTA
Faustino Mayta visita a su prima es una comedia boliviana dirigida por Roberto Calasich y estrenada en el 2003. La película fue rodada en Bolivia y Argentina (Salta, Buenos Aires).
Argumento
Fidencia (Dayana Gutiérrez) es una joven cholita (mestiza) que vive
en un pueblo del altiplano de La Paz. Tentada por las maravillas que le
cuentan sus amigas, decide emigrar a Buenos Aires sin imaginarse lo que
le deparaba el destino. Una vez en la capital argentina, es reclutada
por "el Gordo" (Franz Apaza), un supuesto instructor de Tae Kwon Do cuyo
verdadero negocio es la producción de prendas de vestir a través de la
explotación a bolivianos. En el pueblo de Fidencia, la mala suerte que
acarrea Faustino Mayta (Efraín Jerez) llega a extremos cuando hiere con
una picota a Sebastíán (Benjamín Espejo). El alcalde del pueblo (Hugo
Fernández) descubre que la única manera de librarse de Faustino es
enviarlo en busca de su primera Fidencia así que lo presiona para tal
fin. En su travesía, Faustino debe lidiar con un porteño abusador, un
paisano que lo persigue hasta Buenos Aires y las dificultades que se le
presentan esa gran ciudad. El estilo de la película es el mismo que hizo
famoso a Calasich en Bolivia con la serie televisiva "La bicicleta de
los Huanca": el humor que surge de una pequeña comunidad rural con
personajes pintorescos. No obstante, a diferencia de "La bicicleta...",
"Faustino Mayta visita a su prima" contiene una denuncia sobre una
realidad que aún se vive en Buenos Aires: la explotación de bolivianos
por otros bolivianos. A lo largo de la cinta, "el Gordo", cuyo acento es
porteño, se revela como otro boliviano más y hasta llega a saberse que
es de Tarata, Cochabamba. Ayudado por un par de bolivianos que son sus
cómplices, "el Gordo" tiene encadenados a Fidencia y los demás
textileros. Aunque las cadenas y los abusos del "Gordo" podrían parecer
exagerados, resultan más bien suaves si se compara con la realidad de
los textileros bolivianos en Buenos Aires. En marzo de 2006, un hombre,
una mujer y cuatro niños, todos de nacionalidad boliviana, murieron en
el incendio de un taller textilero en Caballito. A raíz de ese hecho se
supo que, en efecto, muchos de los obreros de talleres textiles trabajan
encadenados y no se les permite salir a la calle. Las seis víctimas de
Caballito no pudieron escapar precisamente por sus cadenas. Desde
entonces, las autoridades bonaerenses desarrollan periódicas
inspecciones en las que se logró encontrar más bolivianos en condiciones
de esclavitud. Los últimos casos conocidos son próximos entre sí:
ocurrieron entre el 4 y 6 de marzo de 2008.

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